Real Madrid 2 – Atlético de Madrid 0
Segunda final y segunda ganada. El
partido de anoche se había anunciado en los carteles como una especie de
anuncio por el que se comunicaba a los medios que existía en Madrid otro proyecto
que podría hacer sombra al Barcelona y que el Madrid estaba presto a entregarle
el testigo. Pero no. La realidad es muy terca y
las tendencias (Twitter aparte) suelen confirmarse.
Y para según que quién, lo más
jugoso del partido no fue el propio partido en sí, fueron los prolegómenos.
Simeone, en jugada inteligente, intentó eliminar el complejo de inferioridad de
sus jugadores con un baño de masas mañanero, que elevó su autoestima pero no su
fútbol. Mourinho a las 9:20 y fiel a su promesa, imitó a Talavante con sus pies
quietos ante los pitones cada vez más afilados de miuras disfrazados de
periodistas y antimadridistas de cuarto anfiteatro.
Pero toda esta previa sólo sirvió
para confirmarme que el Madrid ganaba si o si. Todos los movimientos artificiales
de la semana sólo contribuyeron a unir a un vestuario aguerrido y con la sangre
en el ojo. Y en esas circunstancias el Atlético, pese a su buena disposición,
poco podía hacer. Lo siento por mis amigos colchoneros pero anoche se derramó
la cántara de la lechera de sus sueños, ofreciendo de forma clara la diferencia
entre Champions y Europa League. De ellos depende ser, en adelante, cabeza de
ratón o cola de león.
Y pese a todo, el partido empezó con
susto. Con una ocasión casi inadvertida del Tigre, pero que un Iker redivido
anuló. Fue lo único que se le vio, mención aparte de una croqueta busquetera a
Ramos. Después todos los focos del universo apuntaron a la estrella real,
presente y verdaderamente importante del evento: CR7. En la previa fue TT #ElBichoSeComeAlTigre.
Y se comió al tigre, al zorro, a la gallina, al pollo y al Cholo. Cristiano,
conocido en este blog como El Mulo, no tiró del carro del Madrid, lo convirtió con su
partidazo y su exhibición en la cuádriga de “Quo Vadis” o el DeLorean de
“Regreso al futuro”. Eso si, en ninguna radio, tertulia o contubernio deportivo
se oyó hablar de Balón de Oro. Curioso ¿no?
Y aunque Courtois crea que lo odia,
no es así. Aunque su reiterado gol de falta, sus dos postes y su cañón
desenfundado así lo pareciera, Thibaut no es por ti, es que el chico viene así
de serie. Y aunque haya una gran inversión mediática en tildarlo de chulo, de
soberbio, de prepotente y mala persona, el chico de Madeira anoche volvió a
ofrecer su verdadera imagen al mundo entero. Así es Cristiano, irrepetible. Y hay veinte
futbolistas mejor pagados que él, aunque cueste creerlo.
Desde aquí pido a Florentino Pérez que lo
renueve antes de Reyes, ya que con los ajustes no espero otro regalo de
Navidad. Y que lo convierta en el futbolista mejor pagado del planeta, pues no
sólo es de justicia, es de prestigio para el Real Madrid. Y a los que se dicen madridistas y pedían
su salida, les ruego que pasen a nutrir las filas de un club histórico como el
Mollerusa. No se ha hecho la miel para la boca del asno.
Ah, y ganó el Madrid 2-0, pero eso
ya lo sabían antes de que empezara ¿verdad?
Me gustó: Ya lo dije, CR7. Y Ramos y
Alonso y Benzemá. Y la afición del Bernabeu. Y que Mou pidiera respeto a los
Ultras con Simeone.
No me gustó: Di María, como a todos.
Ni Özil. Ni el exrayista Costa. Ni Falcao. Y sobre todo no me gustó que Mou
cambiara a Benzemá por José Rodríguez, a falta de un minuto. No estuvo
inteligente. Fue una oportunidad única para que Cristiano recibiera lo que
merece, la incondicionalidad de una afición que quiere protegerlo frente a
xenófobos y envidiosos.
Pepito Grillo: Mou salió a los
medios, en postura mitad torera, mitad impostada y teatral. El gesto tenso. El
Bernabeu cuasi vacío. Aplaudieron los blancos, pitaron los indios. Normal.
Primer análisis: casi nadie se sintió convocado. Malo para Mou. Segundo
análisis. Los madridistas lo apoyan. Bueno para Mou y nada nuevo bajo el sol.
Tercer análisis. Anoche quedó al descubierto el feroz ventajismo de sus
enemigos, que esperaban ansiosos y callados como tumbas una división en la
hinchada y una vez visto el desenlace se escudaban en la poca presencia, en lo
innecesario del gesto, en la vacuidad del personaje, en lo “comedido” de la
ovación. KO a favor de Mourinho, pero no se preocupen, no dejarán que la
realidad y la verdad les estropee un buen titular.
Rappel: Aunque me importe poco y me
parezca tremendamente injusto, un gran futbolista ganará su cuarto Balón de
Oro, siendo éste último y el segundo totalmente inmerecidos.









