Che!, ¿viste que
cara le quedó al arquero?
Sporting de Gijón 0 –
Real Madrid 3
La lógica indica que lo más probable suele acabar por ser cierto. Por
ello si unimos a un equipo que está en cifras históricas en la Liga, con
catorce victorias consecutivas y goleadas holgadas junto a otro de la parte
media-baja de la tabla, que coquetea con la Segunda y que suda tinta para ganar
a rivales de su entidad, el resultado era previsible. Pero eso es fácil decirlo
a toro pasado.
La verdad es que en la semana se veía este partido con mucha prevención,
quizá más por el previsible ambiente hostil que por la enjundia del rival. Se
temía más la pierna fuerte de los asturianos que su poderío futbolístico. Y
haciéndose eco de la premisa, el presidente y el presidente de honor ya
advirtieron a Casillas de la dificultad de la empresa, cosa que no gustó en
Asturias. Ya no sé que se va a poder decir, que cruz.
Pero ni las lanzas fueron tan fuertes ni los truenos ensordecieron. Ni
falta que hizo. Al final fue un partido de fútbol sin más ingrediente que dos
contendientes luchando sanamente por la victoria. Como Preciado sabiamente predijo
(el tenía ventaja). Y si los asturianos hicieron gala de las mejores virtudes
de su plato nacional (la fabada es un plato fuerte, completo y energético) los
madrileños contrapusieron ese toque de distinción con un equipo hecho de la
mejor pasta. No pasta italiana, argentina. El fideo, solito, ganó a la
fabada.
El solito hizo de su zurdez (perdonen el palabro) virtud, con un gol
antológico que me recuerda aquel de Butragueño al Cádiz. Gol canchero, donde se
unen la picardía, la técnica, el engaño y la más exquisita capacidad de
sorpresa y descaro. Ya sólo le queda marcar uno parecido de rabona, aunque le
ruego se lo guarde para la final de Champions, donde será mejor advertida y más
elogiada.
Me gustó: Que Mourinho parezca poseer una libreta inacabable de
recursos tácticos. Ayer volvió a sorprender con Coentrao, cambió tres veces el
dibujo en función del resultado y cambios y dió toda una lección de sabiduría técnica.
No me gustó: Las ansias de protagonismo del árbitro. Le gustan más los
focos que a Falete la tortilla de patatas. Y los comentarios tan manidos de que
el Madrid sin Xabi no dispone de estilo de juego. El balón llegó siempre arriba
con la frecuencia y claridad necesarias ¿qué más queremos?
Pepito Grillo: Al hilo de la entrada anterior, sobre el cambio de
actitud de nuestros jugadores y míster, ¿se fijaron en como Pepe y Cristiano
rehuyeron las provocaciones de los jugadores locales?. ¿Y que no se vió ni un láser? Con lo fácil que hubiera sido sacarle los 4.000 euros al primer tonto que lo sacó y lo pronto que se hubiera acabado la tontuna.
Podiúm: 3 Di María 2 Marcelo 1 Pepe
Rappel: Como es lógico, el Clásico ya se impone. Real Madrid 3 –
Barcelona 1. Y Alves volverá a liarla. Y Xabi alcanzará los altares.
Foto: Corazón Blanco






