
Por tanto, si analizamos estos datos fríamente, Raúl ha sido una medianía. Pero en este caso la lógica falla. Raúl puede que no haya sido mejor que los mitos antes citados en sus respectivas especialidades, pero ha sido un compendio de todas y cada una de ellas. Y todos ellos le han servido para hacer una senda en el deporte y en el Real Madrid verdaderamente ejemplar.
“El Rey ha muerto, larga vida al Rey”. La monarquía inglesa utiliza esta frase cuando el rey muere, para comunicarlo a sus súbditos. Y en ella, de forma muy resumida y ejemplar, homenajean al que se va y a la vez desean lo mejor al que asume la corona.
Y esa es la frase que para mí puede sintetizar lo ocurrido hoy con la despedida de Raúl.
Hoy, en un día que nos bombardean con todos los datos, videos, fotos y entrevistas del personaje, rememorando todos ellos y para mi sorpresa resulta que lo me más vívidamente me queda es su gol de la Novena contra el Bayern Leverkusen. Un gol de pillo, de inteligente, de concentrado, un gol de profesional. Y esa es la mejor palabra que podría definir a Raúl. Ha sido un madridista PROFESIONAL. Ha sabido practicar, defender, inculcar y hacer valorar todas las virtudes del madridismo: valentía, pundonor, espíritu ganador, nobleza, hombría y lucha.
Viendo en Real Madrid televisión su despedida y momentos de gloria, he advertido agradecido como todos ellos, sin excepción, se correspondían con momentos alegres de mi vida, imborrables. Y por eso me siento agradecido a Raúl, porque ha ayudado a que mi vida haya sido un poquito más feliz, y me ha permitido ver algunos de los mejores momentos de fútbol de la historia.
Por ello, sólo me queda darte las gracias, desearte suerte y no decirte adiós sino hasta pronto. De todo corazón.