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Inicio un nuevo e ilusionante proyecto en el blog, analizando los errores arbitrales Todo Real Madrid: La Liga Justa

15 abril 2007

Escándalo en el Sardinero

Racing de Santander 2 - Real Madrid 1

Como diría Raphael "Es-cán-da-lo". Cuando el Real Madrid, Racing de Santander, madridistas y racinguistas estaban medio dormidos producto de la habitual dosis de mediocridad y futból-control de las que el nunca mal ponderado Capello nos regala cada domingo, aparece el pistolero más rápido del Oeste y ¡¡¡¡¡¡¡ penalty !!!!. Todos con los ojos como platos, a esperar las repeticiones, para intentar ver lo que algunos ya intuíamos posible: que crimen o aparición mariana (estos hechos suelen tener un único testigo) tuvo lugar para que el árbitro señalara penalty.

Y efectivamente, nuestros peores presagios se confirmaron. Como dicen en mi pueblo, se juntaron el hambre con las ganas de comer, el hambre la pusieron, lógicamente, los jugadores locales desmayándose incontables veces en el área, con protestas pueriles y haciendo que el puchero hirviera, y como no, las ganas de pitar las puso un árbitro que ya antes del partido llegaba con un importante curriculum de agravios comparativos con el Madrid. ¿Seré mal pensado cuando veo estas designaciones en los momentos cruciales de la Liga?. Atentos a la explicación de Capello sobre la imposibilidad de ver nada del árbitro, que por una vez, es acertada y tiene razón.

Pero Turienzo Alvarez creyó, cual ángel vengador, que las buenas faenas, además de aliñarlas hay que rematarlas con el estoque y ahí si que supo emplearse a fondo. Expulsa a Helguera en una inexistente falta (reglamentariamente es falta del atacante al bajar la cabeza por debajo de la cintura), y a Mejía con roja directa con una falta que a mi entender con amarilla hubiera sido suficiente.

Y como colofón, cual fresa en copa de nata (y así asegurarse los titulares de toda la semana), pita nuevo penalty en el enésimo desmayo de ese tiarrón llamado Zigic, que Cannavaro (vuelvo a insistir que nos han colado a su gemelo) acompaña con un abrazo, que casi podría pensarse bienintencionado, para evitar la caída. Nene, las manos quietas, que después van al pan. Jesús, que cruz con este defensa. Invito al que tenga tiempo y ganas a que analice tranquilamente la temporada y después, si es capaz, nos explique porque es el Balón de Oro actual. Misterios insondables del alma y razón humana.

Y como ya está bien de dar bola a una persona que no lo merece, pasamos a más altos encargos y analizamos como el Madrid volvió a pecar en los mismos pecados que lleva toda la temporada ofreciendo: mediocridad, falta de grandeza y espíritu competitivo, y sobre todo de ánimos y sabiduría para imponerse a un rival con el simple hecho de ser mejor que él. Y es que, señores, el Madrid tuvo tiempo más que suficiente para apuntillar a un rival noqueado, asegurar la recompensa y así impedir que cuatreros vestidos de amarillo te la birlen. A Dios rogando y con el mazo dando (hoy me ha dado por los refranes).

Y después, ya con el mal hecho, se echó de menos, con el 1-1 y al menos 25 minutos por delante, ese mal llamado "espiritu de Juanito", esa grandeza que ha hecho al Real Madrid el mejor equipo del mundo, esa "quinta marcha" que históricamente ha achicado y asustado a rivales de todo tipo y condición. Y es que el Madrid debería haber impuesto su dominio y su juego hasta el final, y en cambio se vió recluido en su área, esperando un milagro.

Pero claro, con Capello en el banquillo, eso es imposible. Este señor entiende el fútbol más como una cacería en puesto que como una corrida de toros. El cree que es más lógico esperar a la presa agazapado y sorprenderla fríamente, sin emociones superfluas. El Madrid, en contra, siempre ha sido como los buenos toreros, a los que no le importa que corrida tengan que matar, le pueden siempre al toro, con valentía y arrojo, sin importarles que sea un novillo afeitado con malos modales o un Miura astifino.

Y ayer lo volvió a demostrar con una serie de cambios inexplicables, tanto en lo tardío como en la falta de idoneidad. Algo positivo, sólo le quedan ocho partidos. Anoche por fin entendí lo que el bocazas de Calderón dijo tras ganar la Copa ULEB el martes "Vamos a por la Liga, a pesar de Capello". De chiste. Este señor sique sin entender que lo que yo y millones de madridistas podamos decir en este blog (os animo a ello), él se tiene que aguantar las ganas de decirlo y ser diplomático de puertas afuera.

Al terminar el partido los más pesimistas (y culés optimistas) abogaban por que la Liga está perdida, que el domingo a la noche estaríamos a cinco puntos del primero, etc... Yo opino que aunque está mas díficil no está imposible, y que no creo que dentro de tres jornadas estemos a más de un punto del liderato. Nos vemos.

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