Frontispicio

Clásico: A demostrar liderazgo. Otra cosa no me vale.

28 octubre 2018

Clásico: La reválida del VAR



No, Lopetegui no es quién más se juega en el Clásico, aunque el vasco, al parecer, tiene una espada de Damocles sobre su cabeza, agitada por una miríada de patriotas españoles, antiflorentinistas, antimadridistas y madridistas tristes………. vamos, que muchísima gente se la tiene jurada. Esperemos que salga triomfant…

Hoy es el VAR quién se juega una gran parte de su reputación presente y futura. Y es en el mejor sitio donde se la puede jugar, puesto que si miramos atrás, estos últimos años han sido una sucesión matemática de errores arbitrales en el Clásico del Camp Nou, muchos de ellos groseros, todos chuscos, y en casi exclusivo beneficio culé. Hoy es un gran día para pasar su reválida y demostrar que los tiempos del Villarato y Sánchez Arminio han pasado, que buscamos un fútbol más justo, más legal y más transparente. Y de paso no condicionar títulos postreros de Liga, que no es poco.

El VAR se estrenó en el Mundial con gran acierto, si exceptuamos, paradójicamente, la Final. En la Liga, salvo algunos errores puntuales (excluidos por supuesto aquellas jugadas que sólo se analizan bajo el prisma del forofismo) ha tenido un buen papel. Mejorable, ciertamente, pero muy digno. Como en todas las innovaciones, sufre errores derivados de la bisoñez (la quintada hay que pagarla, que se dice en mi pueblo), pero creo que todos aprobamos la gestión.

Pero todo este camino puede truncarse estrepitosamente hoy si vuelve a permitir jugadas tan clamorosas como las "perdonadas" estos últimos años. O por el contrario, si las circunstancias lo propician, puede recibir un extraordinario impulso en su credibilidad si se utiliza de forma justa, proporcionada y alejada de toda discrecionalidad. Que Hernández Hernández esté en la sala del VAR esta tarde no otorga demasiada confianza a los madridistas. Sin embargo, este hecho puede ayudar a que enterremos de una vez por todas ese marasmo de sospechas que el canario atesora en sus últimos arbitrajes de Clásicos (todavía espero que además de explicar en televisión como la cagó en un gol fantasma no concedido al Barca, nos explique qué pasó cuando permitió un gol de Suárez tras patadón a Varane en el último Clásico de Liga).

Como siempre digo en estos partidos, no quiero que nos regalen nada, me conformo con que no nos quiten lo nuestro. Y por eso soy y seré acérrimo defensor el VAR.

¿Que no es perfecto, que es mejorable? Obviamente. Como todo en este mundo. Pero vamos en el buen camino hacia un fútbol más justo. Ya puestos, propongo una mejora fácil de aplicar: que cada equipo tenga una oportunidad por tiempo para pedir el VAR. Supongo que, con el tiempo, llegará.

Del Clásico sólo queda esperar que ganemos, pues creo firmemente que tenemos mejor equipo y somos mejores. Otra cosa es la actitud con que se tomen el partido los blancos.

Franciscus: 1-2. Y Lopetegui sigue, claro que si.

24 septiembre 2018

Jornada 5 - Gracias VAR



Llevo tiempo defendiendo que el VAR será el mejor fichaje del Real Madrid de los últimos 25 años. Ni Cristiano, ni Zidane, ni los Galácticos, nada……… el VAR. Sólo un dato para ilustrar mi teoría: Si el VAR hubiera existido la temporada pasada, la clasificación hubiera pasado de sacar el Barca 7 puntos de ventaja al Madrid a ir 2 puntos por detrás. Aquí queda la ilustración de la Liga Justa  en esa misma jornada.


Pero no hace falta echar la vista atrás. Esta jornada, de no existir el VAR, el Barcelona sacaría al menos 4 puntos más al Madrid y sin embargo son colíderes. Si miramos las Ligas de la última década, seis se han ganado por una diferencia igual o inferior a 4 puntos, por tanto, la diferencia es importantísima. El estudiar que hubieran cambiado en esas Ligas de existir el VAR es un trabajo que aún queda pendiente, pero que se podría afrontar.

Y si alguien creía que con el VAR se acabaría la polémica en el fútbol, en esta jornada ya tenemos la prueba de que ni por asomo. Como preveía, curiosamente, aquellos culés que profetizaban que el VAR dibujaba un futuro de vino y rosas para el Barcelona hoy nos ofrecen una gran variedad de improperios para quejarse ………… del acierto del VAR. Eso sí, ya han olvidado que en el partido del Valladolid el VAR les otorgó una justa victoria, misterios de la memoria selectiva. De la justísima roja que tuvo que ver Semedo y que el VAR no analizó, eso ya y tal…………………

Por tanto ya profetizo que de las blancas Copas de Europa de Franco y los robos con Villar (sic) pasarán al sistema corrupto del VAR tan pronto estén 3 puntitos por debajo, al tiempo. Son muy previsibles.

Por otra parte, ayer se aprobó casi por unanimidad el préstamo para la remodelación del Santiago Bernabeu. Sólo leyendo la bilis que hoy supura el editorial de Relaño es una garantía de que vamos por el camino correcto. Y para aquellos que, honradamente, tenga aún dudas, sólo les haré una pregunta ¿Creen que si los bancos tuvieran la menor duda sobre la viabilidad de la operación le prestarían 500 millones a alguien? Ellos son la mejor garantía de que el crédito es perfectamente asumible.

De fútbol, si eso, hablamos otro día.

Franciscus: Esta Liga es blanca VAR.


28 julio 2018

Tranquilidad




Los fichajes del verano. Sé que es inevitable, igual que hablar del tiempo al cruzarte con el vecino o criticar al gobierno de turno. Es así y siempre será así. Pero no deja de provocarme hastío y cierta soberbia peyorativa. Sé que crecimos con álbumes de cromos, en los que Pirri, Santillana, Navarrete, Del Sol, Lobo Diarte o Roberto Martínez nos hacían soñar con cabalgadas y goles. Entiendo que las cosas que haces de pequeño dejan su huella imborrable para siempre.

Pero aún así no deja de sorprenderme la miríada de directores técnicos que salen a la luz cuando la chicharra despierta. Sé que tiene su aliciente elucubrar con el futuro, imaginar que tal o cual jugador "han nacido para jugar en el Bernabeu", anticipar las gangas del mercado………. Trajinar con los cromos en suma. Y si a este instinto futbolero unimos el especial verano que se nos presenta con la marcha de Cristiano, la burbuja futbolística, los "bombazos" periodísticos y un Mundial por medio, la cosa ya se nos dispara.

Y así, nos encontramos con situaciones tan grotescas como que haya madridistas que envidian ¡¡ la política de fichajes del Barca !! Sabemos que en fútbol no hay memoria, sabemos que lo que hoy es verde, mañana, por arte de birlibirloque, transmuta en rojo pasión, pero hombre, no perdamos la cordura. Tranquilidad, sosiego, una miajita de fe….. Tan mal no nos ha ido, ¿no?

Confiad  en el Departamento Técnico del Real Madrid, que tiene una miríada de informes técnicos (no de periodistas chiripitifláuticos, no, de técnicos contrastados) sobre sus jugadores y los ajenos, que saben cuánto pueden gastar y cuando deben fichar. Que conocen el precio y beben directamente de las fuentes. Profesionales en suma de este negocio, con una extensa red de ojeadores en todas las Ligas del mundo y que, sobre todo, saben perfectamente lo que quieren y lo que necesitan. Quizás no tan bien como los tuiteros, pero tienen su idea.

Tranquilidad.

Y yo, por si me lee Florentino, me pido Harry Kane.

08 julio 2018

Retazos y preguntas del Mundial




Parece que fue ayer cuando Rubiales hizo el ridículo mundial y empezó el Mundial. Y sin embargo tenemos las semifinales a la vuelta de la esquina. Unas semifinales sorprendentes, con la ausencia de los grandes combinados históricos. Era complicado imaginarlas sin Italia, Alemania, Brasil, Argentina ………….. y España, claro, porque a priori, tan seguro como que siempre vuelven los vencejos, España es una intemporal favorita al Mundial. Para los chiripitiflauticos, claro.

Lo que sí es innegable es el señalar a la gran estrella del Mundial: el VAR. Con él, el nivel del arbitraje ha crecido de forma espectacular, acunado por la tranquilidad de disponer de una muelle red de seguridad que los cubran en caso de falta de visión, despiste o error de apreciación. Que tiene lagunas, claro, pero como todo, es susceptible de mejorar. Y aquí surge la primera gran pregunta: ¿La ausencia de las grandes selecciones puede ser un efecto de la aplicación del VAR?

Si nos fijamos en el tema estrictamente futbolístico, se aprecia una igualdad nunca conocida, con más sorpresas que certezas, pero debidas éstas al desarrollo y aplicación de la táctica estratégica como primer condicionante del juego. El talento y creatividad han sido arrollados por la espartana concepción de la ocupación de espacios, la fijación de las marcas y el intento de minimizar hasta la desaparición los errores. Esto propicia que la mayoría de los goles sean productos de jugadas a balón parado y no de jugadas dinámicas. ¿Es hacia donde se dirige el fútbol futuro?

Esta desproporcionada exhibición de corsés tácticos ha propiciado que las escasas demostraciones de talento que han aflorado (Hazard, Modric, Mbappé) destacaran como el color de la primera flor de la primavera entre la nieve. Y también han impedido que futbolistas talentosos como Messi, Iniesta o Neymar hayan abandonado el Mundial cuestionados injustamente sobre su calidad, aporte e implicación. ¿Volvemos al catenaccio?

Por último, las semifinales las componen íntegramente equipos europeos. Pese a que los grandes equipos sudamericanos (Argentina, Brasil, Uruguay) están trufados de grandes jugadores, protagonistas de la Champions. El fútbol africano que parecía opositar para ocupar un puesto relevante, ha sufrido una demolición sin paliativos. Y los países emergentes, han demostrado que vuelven a ser unas agradables sorpresas pero nunca pueden ser tenidas como unas serias candidatas. ¿Otra prueba más del triunfo del tacticismo europeo frente a la imaginación sudamericana?

Y como en todo Mundial, las figuras van poco a poco dibujándose. A falta del tramo final y más importante, los Modric, Hazard, Mbappé y Kane se antojan, por ahora, los firmes candidatos al trofeo de MVP. Además de ellos, descollaron Pogba, Courtois, Shaquiri, Maguire y Dzuba. Pero al final ya sabemos que sólo de la gran final puede salir el elegido. Quedamos expectantes.

16 junio 2018

Lopetegui y el Archiduque Francisco Fernando




El 28 de junio de 1914 se produjo en Sarajevo el asesinato del archiduque Francisco Fernando de Austria. ​Su verdugo fue Gavrilo Princip, un joven nacionalista serbio. ​ Este suceso se considera el detonante de la I Guerra Mundial, pues debido a él se desató una crisis diplomática cuando Austria-Hungría dio un ultimátum al Reino de Serbia y se invocaron las distintas alianzas internacionales forjadas a lo largo de las décadas anteriores. En pocas semanas, todas las grandes potencias europeas estaban en guerra y el conflicto se extendió a muchas otras áreas geográficas. 

El pasado miércoles, 13 de junio, día de San Antonio, un alopécico recién llegado al poder como presidente de la FEF cesó, en una decisión sin precedentes, a Julen Lopetegui como entrenador de España a dos días de empezar el Mundial. Podrá vestir el cuento con tules multicolores, lo explicará miles de veces con su verborrea buenista y llena de farfolla, pero la verdad, la única verdad, es que se cagó. Si, chorreras malolientes muslos abajo en el avión que le trasladaba de Moscú a Krasnodár.

En ese trayecto Rubiales pasó del normal trágala del primer comunicado oficial dando la enhorabuena a Julen a la desesperación más histérica al comprobar que la jauría mediática (Maxim H. dixit) reclamaba su tributo, saciar con sangre blanca la sed que les provoca la bilis antimadridista que inunda la mayoría de las redacciones de este país. Como he dicho, es un hecho sin precedentes, es la prueba irrefutable de que el Real Madrid despierta en la gran mayoría de periodistas deportivos españoles no antipatía, no, les provoca un odio exacerbado, que les impide aceptar con normalidad cualquier acción, actuación, victoria o comentario de ese equipo.

Con estos antecedentes se realizó la tradicional presentación del ex como entrenador del Real Madrid y en el turno de presentación, Florentino Pérez dijo una frase que, creo, puede suponer un antes y un después en las relaciones del Real Madrid y los medios periodísticos de este país. Dijo: Ha llegado el momento de hacer frente a los que sólo intentan dañar la imagen de nuestro club”. Para mí, con esta frase se certifica que, al igual que el asesinato de Francisco Fernando, la destitución de Lopetegui en la Selección española es el detonante, es la chispa que ha provocado el inicio de la primera guerra Real Madrid - Medios. Bienvenida sea.

Y Florentino, que al fin se cayó del caballo, sabe que en esa guerra no estará solo. El madridismo, como un único hombre, llenará tras él las trincheras, pues ha podido ver en esta historia que nunca, nadie, nada de lo que haga el Madrid será juzgado ecuánimemente. Ojalá el club, de una vez, se defienda de unos medios dañinos que le  faltan al respeto una y otra vez (Antoñito Romero se pasea impunemente por el Bernabeu tras llamar hijo de puta a Benzemá), que no dudan en perjudicarlo (vergüenza ajena dio la campaña con Ramos y Salah) y que alientan campañas dirigidas a fomentar la violencia antimadridista (Castaño llamando a todas las aficiones de España a imputar como traidor a Lopetegui), etc………. como ya hicieran con Mourinho.

Mourinho (no su dedo) señaló el camino, pero Florentino Pérez optó en aquella ocasión por el buenismo y el dontancredismo. Espero y exijo como madridista que de una buena vez por todas se acabe con esa política de sumisión ante medios y periodistas tóxicos, amarillistas y maleducados. Espero que nunca más vea una entrevista a un jugador madridista como la última de Varane en el As. Espero que nunca más oiga una entrevista de un madridista en programas nocturnos de Carreño o Castaño. Nunca más. Las manos de la prensa, fuera del Madrid.

Y para acabar, desde mi insignificancia, propongo dos líneas a seguir: Restricción de acreditaciones y atacar en el único flanco que les duele: la publicidad que los sostiene. En la primera el club tiene la última palabra, en la segunda, el madridismo.

26 mayo 2018

Trecena. Es justo.




Hoy es Mayo. 26. La mitad es 13. No digo ná y lo digo tó.

La Final de las Finales se juega en Kiev. Y es justo. Pues justo es que el fútbol, el mejor fútbol, también democratice territorios ignotos. Todo no va a ser la City o el Wanda. Hoy en Kiev los blancos serán menos que los rojos. Y es justo. Pues justo es que quién menos tiene, más necesite.

Si el Real Madrid gana hoy la Champions, será la trecena. Y es justo. Pues sería justo que la gane quién tuvo que escalar más altas montañas. Si la gana el Madrid, Ramos tendrá cuatro. Y es justo. Pues justo es que Ramos no tenga menos Champions que un meme como Piqué. Si la gana el Madrid, Cristiano tendrá cinco. Y es justo. Pues justo es que tenga más que Messi y tantas como el Barcelona y el Liverpool.

El Liverpool está hoy en Kiev. Y es justo. Pues justo es que llegue quién nunca camina solo. También el Madrid está hoy en Kiev. Y también es justo. Pues justo es que llegue el que siempre camina solo, aunque su soledad sea la más tumultuaria de las soledades. Pregúntenle a Cibeles si no me creen.

El Bayern, el City, el PSG, el Barca, la Juve, el United…………….. todos favoritos en octubre, ninguno está hoy en Kiev. Y es justo. Pues justo es que quién no la merece, no tenga la oportunidad de disputarla.

Y ya aquí, sólo recordar que lo de esta tarde no es un juicio, es una Final de Champions. Y las finales no son justas o injustas, se ganan o se pierden. Por tanto, la justicia y la razón están siempre con el Campeón.

Ojalá el Campeón sea el Real Madrid.

Siempre Hala Madrid.

20 mayo 2018

20 años



Volver..... con la frente marchita
Las nieves del tiempo, platearon mi sien
Sentir........ que es un soplo la vida
Que veinte años no es nada
Que febril la mirada, errante en las sombras
Te busca y te nombra
Vivir.......... con el alma aferrada
A un dulce recuerdo
Que lloro otra vez
(Carlos Gardel)

20 años. Para algunos afortunados, una vida. Para mí, casi media.

20 de mayo de 1998. Lo mismo que todo el mundo sabe que estaba haciendo el 23-F o el 11-S, todos los madridistas saben que estaban haciendo aquella noche mágica en que, casi por sorpresa, Mijatovic marcó su mítico gol. Todos.

Eran otros tiempos, como no. Yeltsin presidía la comunista Rusia, Milosevic aún era el factótum yugoslavo, el PSOE se desangraba por los GAL, Aznar presidente, Juan Pablo II aún no había reconocido a Galileo Galilei, ese año murió Pol Pot y se firmó en Belfast el Acuerdo del Viernes Santo. Titanic ganó los Oscars, Bill Clinton trabajaba junto a Monica Lewinsky y se desquitaba bombardeando Irak. Otros tiempos.

El Edén de Champions, año si, quinquenio también, que hoy conocemos era inimaginable en todos aquellos que, como yo, nunca había sentido lo que era ganar una Copa de Europa (la del 66 me pilló casi en pañales). Muchos madridistas mayores se preguntaban si verían ganar al Madrid ganar otra Copa de Europa antes de morir. 32 años de sequía y miseria europea. Es difícil describir el ansia ingobernable que aprisionaba a cada proyecto madridista, año a año, temporada a temporada.

Aquella noche, cuando Hellmut Krugg pitó el final, millones de madridistas lloramos, reímos y, sobre todo, exhaustos tras la interminable final, suspiramos aliviados sabiendo que habíamos conocido el paraíso deportivo. Que la cima volvía a ser blanca. Atrás quedaron los disgustos épicos de la final de 1981 contra el Liverpool o la eliminación de la Quinta del Buitre contra el PSV diez años antes.

Fue mi primera final vivida en la liturgia de las fiestas de mi Peña Madridista Gachera, en una biblioteca cedida, con todas las estanterías forradas de plástico. Y el recuerdo que me queda (entre muchos otros e inolvidables) es los cinco minutos de soledad tras el final, cuando después de recoger Sanchís la Copa, todos se fueron a la plaza a festejar, intuyendo que nunca volvería a vivir un momento así. Hasta hoy así ha sido.

El sábado volveremos a intentarlo. Ojalá sea así.

Felicidades.

01 mayo 2018

La primera gran quedada



Abril de 2002. Salihamidzic: "El Madrid se caga en los pantalones" tras un 2-1 en Munich. Después comenzó la historia.

Una tarde lluviosa para la primera gran quedada en Concha Espina, a recibir al equipo en volandas. Un Bernabéu como nunca vi. Y un gol de Guti que nunca olvidaré

Llegando a Madrid. Lloviendo. Mi segundo partido de Copa de Europa. El Bayern era campeón de Europa. Después de la ida de cuartos de final, hicieron gala de su proverbial bocachanclismo bávaro, con declaraciones rebosantes de soberbia, menospreciando al Madrid. Roberto Carlos no jugó por una cacicada de la UEFA.

Todo eso propició un estado de rabia increíble en la afición. Todos íbamos con ganas de dejarnos la garganta y las manos esa noche. Kahn era el perfecto ogro, fanfarrón, sucio y malencarado. Aquella noche, cada saque de puerta sería un canto al Decibelio.

La cuesta de Concha Espina era un hervidero de autobuses de toda España. Y las aceras del Bernabeu una vorágine de almas blancas, esperanzadas, iracundas con el teutón, a por ellos, abrazos espontáneos, tensión. Todavía no era moda vestir de blanco.

Tampoco era costumbre recibir al equipo, animarlo, hacerle ver que todos somos uno y trino. Un Club, un equipo, una afición. Pero aquel día, como suele suceder cuando los hechos se producen al azar, todo nos unió en un solo pensamiento: Estar junto al equipo. Sin Twitter, sin Facebook, sin Whatsapp.

Y el autobús llegó por la esquina de Castellana. Blanco. Escoltado por una decena de policías a caballo que se multiplicaban intentando hacer pasillo (eso sí es un pasillo) al equipo. Golpetazos en las chapas. Bocinas. Muchas. Bengalas en Marceliano. Y bufandeo. Nunca había visto nada igual. Después, por suerte, se ha repetido muchas veces.

Un cubata y p'adentro. El cuarto anfiteatro totalmente de pie. Overbooking. Temblando bajo nuestros pies. El partido fue épico. Titánico. Mi garganta, como siempre, al descanso rindió sus armas. Helguera dio paso a la esperanza. Si todo había sido épico, con aquel gol las ganas inundaron Chamartín. El número 12 supo que era todo o nada. Y apostó al todo o todo.

Después Guti marcó a placer. Y todo se desbordó. Aquel día la bestia negra empezó a palidecer. Después ya todo es historia. Vuelta a casa eufóricos, rayando el alba y a currar. Semifinales con el Barca al carrer. Y la volea de Zidane en Glasgow.

Recordad. Con el Bayern. La primera.