Frontispicio

Zidane empieza una nueva temporada desde el inicio. Que se repita la historia.

22 noviembre 2020

AMOR RUTINARIO

VILLARREAL 1 - REAL MADRID 1

No hay peor amor que el amor rutinario. Cuando la pasión transmuta en templanza, en calor amable. Así siento que navega mi relación con el Real Madrid. No sé si porque el maldito coronavirus nos está cambiando por dentro (me sorprendo al censurar inconscientemente una falta de distancia social en una película cualquiera); no sé si porque tras la bacanal de 4 de 5 Champions estamos ahítos de gloria y una Liga ya nos sabe a la tortilla de mamá, magnífica pero cotidiana; no sé si porque Zidane nos está inyectando bromuro de forma sibilina. O los putos horarios de 16:15, que todo tendrá que ver………………

 

Hoy ver al Madrid se está convirtiendo en casi una obligación, impuesta por las décadas de costumbre y alegrías. Vislumbro a mi alrededor una falta de interés casi pasota, no importa el próximo rival, a cuantos puntos estamos del liderato o las combinaciones por asegurar el pase en Champions. Todo lo que antiguamente - tiempos de Mourinho ha - era el fragor estruendoso de olas como precipicios sobre la rompiente, es hoy el plácido son del Mediterráneo en Cunit.

 

Ahora percibo el madridismo como un rumor de fondo, sólo salpicado de debates artificiales e interesados sobre el VAR, el peso de ciertos jugadores, la edad de otros, escaramuzas en Twitter entre oficialistas, vinagristas y disfrazados y poco más…….. Pero todo esto se podría perdonar si tras el partido no tuviera la impresión de que me han tangado. Últimamente sólo me quitan el letargo los encares eléctricos de Vinicius (cada vez menos) y la honda y persistente entrega de Casemiro (al que el inicio le ha sentado fatal).

 

Nada hay peor para mí que nos empaten en el minuto 75 y hasta el 90 + rabo no se perciba un tronar de cornetas, un achuchón que permita ver el miedo en los ojos del rival, una generala que lleve a que el Madrid suene como una estampida de bisontes. Sin eso no hay Real Madrid. El Madrid es amor cuando ves a Raúl en una galopada tribunera que al final tiene rédito, el Madrid son los diez últimos minutos cuando nos eliminó el Borussia,  el Madrid es la Décima, el perder con el PSV, si, pero con van Breukelen infartado. El Madrid es rock and roll y no Phil Collins.

 

Y últimamente, desde hace demasiado, estamos abonados al soft rock.

Despierte. Avive el seso y despierte.

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