El mundo entra en crisis tras la tragedia de Elche. Ya que habíamos
recuperado la normalidad tras los atentados de las Torres Gemelas, el 11-M, la
quiebra de Lehman Brothers y los seis millones de parados, ahora llega Muñiz y
la lía. Y la polvareda es inmensa.
Yo sigo reivindicando que el Real Madrid debería tener una subvención
pública en aras a su contribución a eliminar del subconsciente colectivo tanta
pena que nos ahoga y ayudándonos a dirigir nuestros desvelos y tertulias a sus
cuitas. Por mucho menos el Barcelona lleva 10 años cobrando de los catalanes
sólo por terminar de perfilar su producto separatista.
Discutir hoy sobre el penalti de Pepe es tan estéril como hipócrita.
Pepe “se fabricó” un penalti a medida y Muñiz picó. No sabemos si con mucha o
poca gana, eso sólo lo sabe él. Pero pitó, que es lo importante. Y ante el
hecho habría que volver a buscar los viejos tópicos de que siempre ayudan a los
grandes, que si con Franco ganábamos mejor, etc...
Pero de ahí a lo que se está oyendo va un trecho. Que el presidente de
los árbitros hunda en la miseria al mismo árbitro al que disculpó por una faena
mucho más esperpéntica hace diez días en Barcelona es indignante. El mensaje no
puede estar más nítido: si te equivocas a favor del Barca te disculpamos
institucionalmente, si lo haces a favor del Madrid te dejamos a los pies de los
caballos. Ahora va usted y lo pita.
Si a todo esto le sumamos que hace dos partidos, en el empate en Villarreal,
Di María fue objeto de un penalti clamoroso, que hubiera supuesto la victoria
final y nadie, absolutamente nadie, reclamó trato discriminatorio, tenemos que
en dos salidas consecutivas, por errores arbitrales, el Madrid debería haber
cosechado una victoria y un empate, con el mensaje de unas veces te dan y otras
te quitan. Sin embargo aquí estamos hoy, con el mismo balance y con el mensaje
de que el Madrid roba y atraca con nocturnidad.
Y no me resisto a analizar el trato mediático del partido por su parcialidad:
Además del penalti, reclaman una falta inexistente previa al primer gol y una
supuesta expulsión de Ramos. La falta es clarísima y la primera tarjeta a
Ramos, ridícula. Pero curiosamente ningún medio, y cuando digo ningún medio, es
ningún medio, ha observado que Corominas hizo muchos más méritos para la
expulsión que Ramos, ni que al menos cuatro ilicitanos se fueran de rositas con
entradas por detrás claramente de amarillas.
Y es en días como hoy cuando se percibe nítido el mensaje que la gran
mayoría de los compromisarios hicieron patente en la Asamblea, donde percibían
que la prensa, en general, es uno de los mayores enemigos que el Real Madrid
tiene hoy en día. Por eso vuelvo a proclamar la consigna de Primavera Blanca:
Las manos de la prensa fuera del Madrid.
Y como prueba os propongo una sencilla pregunta: ¿De cual de estos
cuatro periódicos su director dijo que le parecía bien que consideraran a su
diario como “madridista”? Los ganadores recibirán un fantástico pin con la
sonrisa de Piqué. Ante la dificultad de la pregunta os daré una pista: Las
portadas corresponden al día siguiente del Barcelona – Sevilla y Elche – R.
Madrid. Fácil.
Portadas Barcelona - Sevilla
Portadas Elche - Real Madrid
















